capturando la temperie

2 marzo 2009

Sueños cumplidos (D+8 y D+9)

Filed under: Viajes — emiliorey @ 23:39

Hay viajes… y viajes.

Hay viajes por trabajo, más largos, más cortos. Por vacaciones, más lejanos, más cercanos. Hay viajes de placer, viajes basura, viajes que rompen planes y otros que los comienzan. Hay viajes que ni siquiera imagino, otros aburridos de tanto repetirlos. Hay muchos tipos de viaje, y este, el que os vengo describiendo en el blog y que acabó ayer, es de los que dejan huella.

Es el viaje deseado por mí toda la vida, ya lo sabéis. Es el sueño cumplido de conocer el mundo helado de Laponia. Y se que se ha cumplido porque, entre otras cosas, al mirar alrededor veo recuerdos de los días pasados. Veo las maletas, recién llegadas y todavía prácticamente sin deshacer, llenas de regalos traídos desde Finlandia, periódicos que recuperé y todo tipo de panfletos, veo fotos y vídeos pero sobre todo tengo esa pequeña -o no tan pequeña- depresión post viaje que acompaña al final de las grandes aventuras vividas.

Y esta lo ha sido, sin duda. Los dos últimos días, D+8 y D+9, también estuvieron llenos de emociones. El primero, que fue el último en Saari, madrugamos bastante para fotografiar el pequeño pueblo lapón, y la meteo acompañó, con unos cielos despejados al amanecer después de una noche de intensa niebla y cencellada. Los -16ºC no fueron problema para sacar casi 100 instantáneas de todo tipo y filmar una hora de vídeo, aunque por primera vez los pies y manos se resintieron un poco, al no ser esta una actividad muy intensa.

Una vez preparadas las maletas, ya que debíamos dejar el apartamento a las 12 de la mañana, nos vino a recoger Minna, una simpática finlandesa que fue nuestra guía en la última excursión, la de los husky siberianos. La verdad, después de la del paseo en trineo de renos, un poco flojilla, no esperábamos tener la increíble experiencia de llevar un trineo tirado por esos maravillosos perros. Fue alucinante, una de las mejores experiencias, casi a la altura del Sampo. El día era espectacular, el cielo tenía un azul puro y las más de dos horas que pasamos conduciendo entre bosques con arboles brillantes no se nos olvidarán nunca. Mejor os dejo algunas fotos más abajo.

Por la tarde salimos en bus desde Saariselkä a Rovaniemi, cuatro horas de viaje al sur con un nudo en la garganta por dejar atrás el pequeño pueblecito donde vive Nacho, que tan bien nos ha tratado. Un maravilloso atardecer nos acompañó. En esta época los atardeceres duran dos horas, así que si sale uno bonito puedes disfrutarlo a base de bien. Y nosotros lo hicimos desde el autobús. Llegamos a Rovaniemi con 15 bajo cero y nos fuimos a cenar al Amarillo, el restaurante mexicano cercano al hotel.

El día de ayer fue duro, no sólo por la vuelta -19 horas de viaje desde Rovaniemi a Helsinki, donde pasamos ocho horas, luego Praga y finalmente a Madrid- sino por dejar atrás esa tierra blanca que engancha. Esos paisajes y esa quietud. Un mundo muy duro que hace de la dificultad de la adaptación su virtud. Ya entiendo a Nacho cuando nos contaba que después de patear medio mundo encontró un pueblecito lapón de 400 habitantes y allí se quedó.

Hay todavía muchas cosas que contar, como los -25ºC con los cuales nos despidió Rovaniemi, la pérdida de las 6 maletas -todas las que facturamos entre los cuatro- de las cuales la mitad siguen el el aeropuerto todavía mientras escribo estas líneas, las comidas y recuerdos que nos hemos traído y el dolor, mitad físico por el cansancio acumulado, mitad emocional al no vernos rodeados de nieve y hielo, que hemos sentido hoy los cuatro viajeros.

Me propongo seguir este blog contando estas y otras cosas y publicando más fotos, aunque paulatinamente comenzaré a contar otras que no tengan tanto que ver con Laponia, y sí con alguno de mis planes futuros.

Que por cierto, también tienen que ver con la consecución de sueños de toda la vida.

Maletas listas para la vuelta en los pulkas

Maletas listas para la vuelta en los pulkas

Desde el trineo de huskies

El trineo de huskies, Bea y Luismi al fondo

Esto se veía cuando ibas sentado

Esto se veía cuando ibas sentado

Fueron dos horas increíbles con ellos

Fueron dos horas increíbles con ellos

El trineo de Sus y mio, mola lo de conducirlo, tienen freno!

El trineo de Sus y mio, mola lo de conducirlo, tienen freno!

Son mas majetes, Sus se hizo un colega

Son mas majetes, Sus se hizo un colega

Cencellada en su máximo esplendor

Cencellada en su máximo esplendor

Una calle de la preciosa Saariselkä

Una calle de la preciosa Saariselkä

Y otra

Y otra

La terraza del centro era la de nuestro apartamento

La terraza del centro era la de nuestro apartamento

El atardecer de nuestra despedida

El atardecer de nuestra despedida

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2 comentarios »

  1. ¿Y el calentamiento global, oiga, dónde fue a parar?. ¡Seguirás escribiendo!, magnífico, seguiremos leyéndote.

    Comentario por Banyú — 3 marzo 2009 @ 23:26

  2. Sí seguiré Banyú, me ha molado la experiencia. Pues fíjate que hablé con el capitán del Sampo sobre el calentamiento global, y me contó que sí se nota, y mucho, en esas tierras. Así que imagina cómo sería antes…

    Comentario por emiliorey — 4 marzo 2009 @ 19:55


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