capturando la temperie

23 febrero 2009

Primeras experiencias (D+1 y D+2)

Filed under: Viajes — emiliorey @ 0:42

Escribo desde el asiento del autobús que nos lleva desde Rovaniemi a Saariselkä. Desde que llegamos a Finlandia hemos vivido dos días muy intensos. Entre otras cosas, ya en el vuelo desde Helsinki a Rovaniemi pudimos ver un conato de aurora boreal. Fue durante unos pocos minutos, pero muy clara en la noche, y más a esas alturas. Un verde majestuoso nos recibía en este mundo distinto al nuestro. Fue el primero de los muchos momentos mágicos que esperamos vivir aquí.

A la llegada a Rovaniemi, por fín, antesdeayer por la noche, tuvimos un problema con la maleta de Sus. No llegó. Ya nos temíamos algo así, demasiados vuelos de conexión. Sin embargo, al ver mi maleta, a eso de las 11 de la noche, salir la primera (no la veía desde las 6 de la mañana) nos animamos bastante. La cinta transportadora fue expulsando una tras una todas las maletas y la pequeña y coqueta Terminal fue vaciándose, hasta que quedamos los cuatro esperando con angustia la última maleta, que nunca salió. Hacer el papeleo de la reclamación, con el cansancio acumulado y el mal rollo que nos entró no fue la mejor manera de empezar el viaje.

Sin embargo, confiamos en que todo mejoraría, y así lo hizo. Nos despertó el móvil a las ocho de la mañana del día siguiente, con la noticia de que la maleta de Sus estaba en recepción. Rota, pero allí estaba. Y no faltaba nada. Eso fue ayer, así que nos dispusimos, bien equipados y ya más optimistas a partir para Kemi, para la excursión del Sampo. Kemi está a hora y media de Rovaniemi, hacia el suroeste, en la costa norte del Golfo de Botnia. En el viaje te das cuenta de la belleza de la naturaleza de este país. Grandes extensiones de bosques y nieve y hielo por todos lados. Carreteras heladas con bastante circulación pero curiosamente pocos coches grandes tipo cuatro por cuatro. Nuestro guía mantuvo unos 90 por hora muy decentes para conducir una furgoneta con 4 personas por una carretera llena de hielo y el viento soplando fuerte. Los neumáticos de invierno, con un dibujo muy pronunciado y tachuelas de acero son las responsables de que aquí la circulación no sea peligrosa. Nadie lleva cadenas, están prohibidas. Los coches y autobuses se agarran sin problemas en cualquier superficie y sólo en algunas superficies más resbaladizas (hielo transparente) tienen un poco más de precaución.

Al llegar a Kemi, el puerto estaba solitario y frío. El viento era muy molesto, bajando la sensación térmica desde los 6 bajo cero que marcaba el termómetro, a los alrededor de 15 bajo cero que nos comentaron en el barco. Habíamos llegado al Sampo, el rompehielos que desde hace casi 50 años viene surcando el Artico y resquebrajando el hielo con sus más de 5 millones de kilos y sus 10.000 caballos de potencia. Sí, 10.000 caballos. Estamos en el día D+2 de los 9 que estaremos por estas tierras, pero no se si llegaremos a tener un día tan intenso como el de ayer.

 

Encima de un océano helado

Encima de un océano helado

La experiencia de montar en un rompehielos y partir hacia un mar helado es indescriptible. El día nublado no acompañaba, aún así permanecimos en cubierta la mayor parte del tiempo, utilizando toda nuestra artillería de ropa de abrigo. Ir en la cubierta de un barco que se mueve a bastante velocidad atravesando un océano helado cuando la temperatura ronda los 6 bajo cero era una dura prueba. Y la pasamos con nota. La sensación de frío era muy intensa, pero sólo las partes de nuestra piel expuestas (de la cara sobre todo) se resentían algo. Es difícil explicar lo que se siente allí. El cielo se confunde con el mar de hielo y esto te hace sentir que viajas hacia la nada, que el viaje es infinito. Esta sensación permanece cuando el barco para y puedes bajar a corretear sobre la capa superficial de 20 cm de nieve superpuesta sobre la de un metro de hielo. No hay palabras para explicarlo. Puedes tocar la quilla del impresionante Sampo, meterte justo debajo, pisar el hielo que hubiera sido destrozado si hubiera seguido un metro más adelante. Estar allí, al pié de ese magnífico coloso te hace sentir insignificante, muy pequeño. Pero esto no es nada cuando al dar media vuelta pierdes la referencia del rompehielos y te enfrentas con un desierto helado infinito. Hablarán mejor las fotos y el vídeo que estas palabras.

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Sampo y nosotros

Tras esta experiencia llega la hora de la diversión. En un camarote abarrotado de gente, ropa y diversos olores, abandonas dos o tres de tus capas de protección y te enfundas un mono naranja que, a modo de traje seco, te permite darte un placentero –repito, placentero- baño. El aspecto, todo hay que decirlo, no es muy ortodoxo. No hay manera de elegir talla ni color, de solicitar uno que no te vega grande o pequeño, si te tira de la sisa, mala suerte. El mío, en particular tenía pernera para un tipo de 2 metros y hubo que atar por encima de los tobillos el excedente de goma para poder andar. En cuanto a brazos y guantes (completamente unidos), fue inquietante, cuando menos, ver los dedos al revés de cómo deberían ir. Sólo una parte de la cara queda al descubierto. De esta guisa, y rodeado de especimenes como yo (Luismi era uno de ellos y me alegré de ver esa cara conocida) vuelves a abandonar el Sampo y te deslizas tumbado boca arriba en el mar, en un hueco de unos 50 metros cuadrados abierto por el gigante en el hielo, rodeado de otros peces naranjas gigantes y con enormes piedras de hielo alrededor. Mi afán era mantenerme boca arriba, y no “volcar”, hasta que me di cuenta de que era imposible sumergirte y de que incluso había ya gente –mi hermana- en esa posición. Flotar allí, con el océano Artico bajo mi cuerpo y el inmenso rompehielos finlandés sobre mí fue, definitivamente, un momento inolvidable. No lo olvidaré mientras viva, ninguno de nosotros lo olvidaremos.

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Pero el día nos reservaba todavía la visita a un auténtico palacio de hielo, el palacio de Lumi Linna, que se construye todos los años nuevo, al derretirse por primavera y verano. Con sus habitaciones, su capilla, su bar restaurante y hasta su laberinto helado, será mejor a esperar a las fotos que Luismi hizo para mostraros lo increíble y especial que es. Al llegar al hotel, totalmente derrengados por el cansancio y las emociones del intenso día, entendimos el porqué aquí la sauna es el deporte nacional. Media hora de sauna y baño –y evitar la tentación de tumbarnos en la cama- nos dejó listos para salir a cenar en el Amarillo, un restaurante mexicano de imponentes platos e incluso tomarnos unos mojitos muy ricos allí mismo. A eso de las 12 de la noche nuestros cuerpos dijeron basta y caímos rendidos.

El plan de hoy, día D+2, era tomar la mañana con tranquilidad y salir hacia Saari en un bus a mediodía. Pero Bea y Sus se han empeñado en visitar el parque de Santa Claus, muy cercano. ¿Y porqué no? Así que nos hemos ido en taxi y la verdad, ha merecido la pena, ahora que no me oyen. Además de ver la animación del domingo y disfrutar de los primeros rayos de sol, hemos recibido regalos de Santa en persona –un tipo que se lo ha montado de miedo- y que, según nos han contado, después de dejar las barbas postizas vuelve a su casa en un Jaguar aparcado detrás de su oficina. Tela. Pero eso ha sido lo de menos, hemos dado un paseo precioso, con montañas de nieve, renos, huskies y hemos podido hacer nuestras primeras compras, entre ellas unos magníficos gorros de piel con orejeras que serán muy útiles cuando el frío apriete, si aprieta, porque hasta ahora hemos estado disfrutando de unos agradables (para la zona) 4 a 7 bajo cero. Total, que se nos ha ido la mañana y al final hemos cogido el bus de las 5 y 20 a Saariselkä, desde el que sigo escribiendo ahora, cuando son a las 6 y media y los demás duermen en sus asientos. Creo que voy a unirme a ellos un rato.

4 comentarios »

  1. IMPRESIONANTE nos morimos de envidia. Es increíble y muy emocinante todo lo que estás contando. No dejes de escribir que me tienes enganchado

    Comentario por ayelmo — 23 febrero 2009 @ 1:18

  2. Hola COMPADRES, qué envidia tan mal sana me estáis dando. QUÉ BONITORRRRRR !!!!!. Please, seguid contando lo que hacéis, aunque ya lo charlaremos con una buena copita en la mano (seguro que a partir de ahora el hielo de los cubatas los miráis como a “viejos amigos”).
    Hasta pronto y tener cuidadín.
    Santi.

    Comentario por Santi — 23 febrero 2009 @ 17:18

  3. Pero QUE INCREIBLE. Me quedo con la boca abierta. Me encanta este cuadernos de bitacora y las fotos son simplemente alucinantes.

    Comentario por Míriam — 24 febrero 2009 @ 20:35

  4. OMG menuda foto la de Sampo y vosotros. Increíble.

    Comentario por Banyú — 28 febrero 2009 @ 4:26


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